La moto y los caminos que curan

Arte y Motos / Neil Peart: El baterista que encontró el camino en moto

La moto y los caminos que curan

Neil Peart lo tenía todo: Una familia. Reconocido como uno de los mejores bateristas de todos los tiempos. Exitosas giras y discos con su grupo Rush desde hacía más de 20 años. Talento para escribir las letras de las canciones del grupo. Un estilo único y sofisticado de tocar la batería que fue evolucionando constantemente. Una vida tranquila y austera fuera de la música.

Hasta que, en 1997, su única hija de 19 años muere en un accidente de tránsito. Diez meses después su esposa fallece por un cáncer repentino, ya sin ganas de vivir, con una pena que nunca pudo superar. El grandote Neil estaba devastado. Les dijo a los dos compañeros de su grupo “considérenme desde este momento oficialmente retirado”. Había desaparecido también Rush.

El comienzo

Neil Peart ingresó a Rush luego de una audición de urgencia. El grupo comenzaría una gira de presentación por Estados Unidos y dos semanas antes se habían quedado sin baterista.

Era 1974 y una gran oportunidad para estos tres chicos de Canadá. Un tiempo antes, Neil se fue a Londres a probar suerte con la música. Debía salir de Canadá e ir a la catedral de la música. Estuvo un año y medio y no pudo ser, tuvo que trabajar de otras cosas hasta que decidió volver a Canadá y trabajar en el negocio de su padre. Luego se presentó la oportunidad de la audición.

Él pensó que había sido un desastre. Los otros dos miembros del grupo, Geddy Lee y Alex Lifeson quedaron fascinados. Así comenzó Rush. De inmediato comenzó a escribir las letras y los éxitos y reconocimientos comenzaron a llegar. Eran tres, pero sonaban como si fueran ocho.

El crecimiento

El grupo era mucho más que la suma de tres talentos. Las letras tenían ciencia ficción, fantasía, filosofía, eran humanitarias y se notaba que había mucha lectura tras todo eso.

Hacia 1981 habían triunfado en todo el mundo. Eran distintos. No podían encasillar su música. Los tres eran virtuosos.

Incorporaban tecnología que los hacía superarse tanto en vivo como en estudio. Escuchar el álbum Moving Pictures y en especial el tema Tom Sawyer es toda una experiencia y sólo una muestra para quienes no los hayan escuchado. También se puede probar con 2112 y su obertura o con La Villa Strangiato.

El 10 de agosto de 1997 fallece en un accidente automovilístico su hija Selena, de 19 años. Cinco meses después, a su esposa desde hace veintidós años, Jaqueline Taylor, le diagnostican un cáncer terminal. Según cuenta Neil, ella recibió la noticia hasta con cierto alivio, la pena la consumía, no tenía ganas de vivir, tenía el corazón destrozado. El 20 de junio de 1998 moría Jaqueline. Neil les dijo a sus compañeros de Rush que lo consideren oficialmente retirado.

Sin lugar en el mundo

En la mañana del 20 de agosto de 1998, Neil Peart preparaba su último desayuno en su casa frente al lago, antes de partir en un viaje en moto, solo, con destino incierto. Debía encontrar una razón para vivir. Miraba por la ventana mientras cocinaba huevos, exprimía naranjas y hacía café. Se veía todo muy verde. Llovía bastante.

Neil Peart en 1998

Pensó en la lluvia, pero eso no era lo importante. También pensó en su viaje. A dónde iría? Alaska? México? La Patagonia? Cuánto tiempo le llevaría? Un mes? Dos meses? Un año? Tampoco eso importaba tanto. Sólo sabía que debía partir. Su vida dependía de ello.

Tomó la última taza de café. Se puso los pantalones de cuero, su chaqueta y las botas. Enjuagó la taza. Agarró su casco rojo, se puso el pasamontañas, ajustó su impermeable y se colocó los guantes a prueba de agua. Iba a ser un viaje con frío y lluvia. Su cerebro no estaba preparado. Por lo menos quería preparar su cuerpo.

La casa del lago había sido su santuario. El único lugar que todavía amaba, lo único que le quedaba y sin embargo se iba de allí.  Esperaba no volver por un tiempo, pero en el fondo temía no volver nunca. El viaje sería peligroso y podría terminar mal. A esta altura de la vida ya sabía que podían pasar cosas malas, incluso a él.

Sacó la moto, le puso el caballete y la arrancó para que calentara. Las gotas se evaporaban al caer sobre el motor, mojaban el resto de la moto y veía como salía vapor por el escape.

Cerró la puerta sin mirar atrás. Ajustó los tensores del equipaje. Estaba muy cargada la moto. También revisó el plástico impermeable que cubría todo. Puso la pata lateral, se subió, acomodó su pie izquierdo para poner primera, inclinó la moto y apoyó su pie derecho. Se sintió cómodo.

Su moto, una BMW R1100GS, estaba preparada para todo. Llevaba dos valijas laterales, un bolso atrás, un colchón inflable, bolsa de dormir, una carpa, herramientas y un bidón auxiliar de plástico.

Adelante, bolso sobre el tanque con algunas herramientas más, una riñonera y un mapa en el bolso del tanque, que quedaba bien visible. En un bolsillo guardó un detector de radares con un audífono en el casco.

El resto del equipaje con que partía esa mañana tenía menos volumen, pero mucho más peso: las cargas invisibles que lo llevaban a partir a algo que ya parecía un exilio.

Así comenzó su viaje curativo Neil Peart. Su viaje en moto por los caminos que curan.

Antes de eso…

Neil Peart comenzó con las motos en 1994, junto a su incondicional amigo Brutus. Desde entonces, no cambió de marca, aunque sí de modelo. Los primeros viajes fueron por Canadá, Estados Unidos y México.

Rodando en moto por los caminos curativos

En una gira con Rush, entre 1996 y 1997, llevó a su amigo Brutus, un micro que le servía para dormir y un tráiler con sus motos. Entre las presentaciones, se dedicaron a rodar. También fueron miles de kilómetros.

En 1997, en agosto, comenzó su drama familiar. Luego vino el viaje de búsqueda de su destino, de respuestas, de una posible cura a las heridas del alma.

Hizo casi 90 mil kilómetros, solo. Cruzó Canadá, luego Alaska, Estados Unidos, Centro América y llegó hasta Bélice.  A medida que el viaje avanzaba, volcaba sus experiencias en un diario de viaje y en cartas a Brutus. El viaje duró 14 meses. Cuando volvió, escribió el libro Ghost Rider: Travels on the Healing Road o Jinete Fantasma: Viajes por el Camino de la Curacióno por los caminos que curan.

Allí deja pensamientos interesantes para cualquiera que haya pasado por momentos extremadamente duros.

Algunas de las frases de Neil que son memorables:

“La función apropiada del hombre es vivir, no existir. No desperdiciaré mis días tratando de prolongarlos. Usaré mi tiempo”.

«Recuerdo haber pensado:» ¿Cómo puede alguien sobrevivir a algo como esto? Y si lo hacen, ¿qué tipo de persona sale por el otro lado? «No lo sabía, pero durante ese tiempo oscuro de dolor, tristeza, desolación y desesperación completa, algo en mí parecía decidido a continuar. Algo sucedería «.

La moto y los caminos que curan

«Solo somos inmortales por un tiempo limitado».

«La ignorancia, el prejuicio y el miedo van de la mano».

«Encontrar generosidad nuevamente fue un gran regalo», agrega. “Porque pasé un tiempo en el que pensaba, ‘ Odio a todos. ¿Por qué sigues vivo? Deberías estar muerto «. Y luego dije:» Si voy a vivir, no voy a ser ese tipo «.

«La mitad del mundo odia lo que hace la mitad del mundo todos los días.

La mitad del mundo espera. Mientras la mitad sigue adelante de todos modos «.

“Sin saberlo, había identificado una parte sutil pero importante del proceso de curación. No habría paz para mí, ni vida para mí, hasta que aprendiera a perdonar a la vida por lo que me había hecho, perdonar a los demás por estar vivos y, finalmente, perdonarme a mí mismo por estar vivo «.

Los caminos que curan

En 2001 le anunció a la banda que estaba listo para seguir. Rush volvería a grabar y a las giras. En 2002, Rush lanzó un nuevo álbum “Vapor Trails”. Hay un tema que suele pasar desapercibido, se llama Ghost Rider, los caminos que curan y en pocas líneas expresa lo que sintió. Cuando lo tocaron en vivo por primera vez, al finalizar el tema, Neil Peart rompe los palillos, como rompiendo con un pasado doloroso.

En la gira de 2004 nuevamente usa su moto para seguir a sus compañeros. Planifica todo minuciosamente. Hacen 59 shows en 9 países, incluyendo parte de Europa. Hizo más de 30 mil kilómetros en moto. Era la gira de su 30 aniversario. Escribió un libro sobre eso. Aquí vemos cómo llega Neil a un concierto en Glasgow, Escocia:

En 2010 realizan una gira por Sudamérica. Los conciertos serían en Río de Janeiro, Buenos Aires y Santiago de Chile. Supo que iba a extrañar la moto. Llamó a su amigo Brutus y le preguntó si había posibilidades de llegar desde Río a Buenos Aires en cuatro días. “Dalo por hecho” le contestó su amigo. Terminaron de tocar en Brasil y partió hacia Argentina. Se le rompió el GPS y se perdió un par de veces. Era octubre y se enteró por televisión de los 33 mineros chilenos.

Llegó a tiempo a Buenos Aires. Caminó por la 9 de Julio y se lamentaba de que el recital no hubiese sido en la cancha de River. Decidió seguir camino a Chile. En total serían unos 5 mil kilómetros. Viajó todo el día luego del concierto e hizo noche en Mendoza. Al otro día, salió temprano para cruzar la Cordillera de Los Andes. Llegó directamente al estadio para la prueba de sonido. Esa noche, grabó al público desde su batería. Hablaron de los mineros rescatados y Alex Lifeson tenía en su guitarra el número 33.

Los conciertos fueron impecables. Ya se encaminaban hacia los 40 años de carrera.

Los últimos tiempos

Neil Peart tiene muchos admiradores. Uno de ellos es Stewart Copeland, el baterista de The Police. Otro grande que lo admira es Dave Grohl, el líder de Foo Fighters, quien cuando lo conoció, lloró.

RUSH en escena. Foto de Steve Jennings.

En 2013 entraron al Salón de la Fama del Rock. Se encargó de presentarlos el mismo Dave Grohl, quien bromeaba sobre la vestimenta de Rush cuando eran jóvenes. Los tres integrantes del grupo sonreían desde las mesas. Siempre habían sido considerados como los nerds del rock. Unos minutos después, los Foo Fighters tocaron un tema de Rush, vestidos como en los 70. Se les unieron los verdaderos, con sus propios instrumentos y fue una fiesta.

En 2014 comenzaron la gira por los 40 años. Terminó el 1 de agosto de 2015. Esa noche, Neil Peart salió desde su batería y se unió, como nunca lo hizo, con un abrazo afectuoso con sus dos compañeros en el saludo al público.

El abrazo final. Felices.

Fue el último concierto de Rush. Neil Peart luego anunciaría su retiro de la música.

Ahhh! Respecto de las motos y los caminos que curan…Neil sigue rodando. Les dejamos una linda frase del baterista, motociclista y escritor:

“Cuando conduzco mi moto, me alegro de estar vivo. Cuando dejo de conducirla, me alegro de estar vivo. »

Un ejemplo de la moto y los caminos que curan.

 

NEIL AND MOTO
NEIL PEART EN 1996
NEIL DRUM AND MOTO
NEIL PEART Y CHAD SMITH
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La moto ya no es sólo un medio para ir o venir. Surgió una cultura a su alrededor. Somos gente que ama las motos y esa cultura. Tenemos años y kilómetros -tiempo y distancia- sobre todo tipo de motos. Seguimos aprendiendo de mujeres y hombres que tienen sus experiencias únicas. Esperamos informar, entretener y formar acerca de esta cultura.